MIRADAS

Este domingo 15 de Junio participé en la presentación de la novela editada por Norma, Tiempo de Héroes. Soy uno de los autores. 

Nos ayudó en la presentación Jaume Segalés.

Y también nos ayudó Álex de la Iglesia. Hoy quiero hablar de él. 



O de su mirada. 

Creo que es un hombre acostumbrado a chequear con rapidez un escenario; eso es coincidente con su oficio. Para otras personas puede parecer que no ha prestado suficiente atención a los detalles, como me sucede a mí en ocasiones, con la diferencia de que yo todavía tengo que dar muchas explicaciones y él, posiblemente, tiene que dar menos. 

Para entender la mirada de un director de cine que llega a un sitio debéis ver algún reportaje de alguien que lleva 35 años fabricando sillas de nea o sexando pollos. Lo está haciendo bien, aunque te parezca que va demasiado rápido. 

Esto me lleva a pensar que otro de los motivos por los que me conviene alcanzar cierto estatus en el mundo creativo es para que se me respete como soy, porque parte de todo esto, mis despistes, mi impaciencia, mi mirada extraviada, aquello de mí que a veces provoca rechazo social, es parte de lo que soy y está en el mismo árbol que sujeta las hojas que me hacen escribir. 

Bien, pues os quiero hablar un poco de la mirada de Álex de la Iglesia, su actitud y sus cambios de ritmo, porque, en serio, para el buen observador, eso es casi tan importante como lo que dice. 

Por ejemplo, ahora mismo recuerdo que, durante la presentación, se me dio pie a hablar de algunos detalles del proyecto. No suelo mirar a quien no me pregunta más que en un rápido vistazo, y en ocasiones parecía que Álex estuviese pensando en que se había dejado la plancha encendida, o se quedaba un poco, así calibrando, si mi cociente intelectual estaba en 80 largo o 90 corto. 

Con menos tablas me habría puesto nervioso, o si no hubiese tenido la rapidez de pensar «¡Coño, eso es lo que dicen de mí, que parece que no estoy, que se nota que me sobra el resto de tu frase, que...!».
Bueno, ya me entendéis algunos. 

Todo eso no es verdad; ni Álex estaba pensando en que se había dejado la plancha puesta ni me estaba subestimando. Por supuesto que no. Un creador trabaja en un mínimo de tres niveles: 1 - Qué estoy viendo. 2 - Qué puedo hacer con ello. 3 - Se parece a algo que alguien haya hecho antes.

No puedes juzgar duramente a alguien que trabaja a un mínimo de tres niveles, cuando tampoco es como si pudiera evitarlo. Y, por ello, yo me sonreía por dentro, porque pensaba, y no me equivocaba, «ahora viene una pregunta. Esto le ha interesado. Está pensando en algo que se parece a lo que yo he dicho pero que alguien, quizá él mismo, dijo hace diez años. Está pensando en qué puede hacer con esto que está viendo. Se está imaginando que se cierran las puertas de la Fnac y que entonces pondremos en marcha nuestro plan verdadero y sangriento. Está pensando que tiene mil cosas que hacer cuando salga de aquí y le estamos implantando una nueva obligación por alguna idea que se le ha ocurrido. Está pensando que si Jaume se echase un poco hacia atrás, si Yolanda hiciese una pompa de chicle, sería un plano cojonudo».

Por supuesto, todo esto puede ser producto de mi imaginación.
O quizá él me miró alguna vez y se planteó acerca de mí «¿Por qué se ha parado un segundo a sonreír antes de responderme? Está pensando en qué puede hacer con esto que está viendo. Está pensando que va a escribir un relato en el que sale un director de cine que ha decidido suicidarse en mitad de la presentación de un libro que no es suyo. O quizá solo es un prepotente de la vela del carajo».

¿Veis lo que pasa? A veces es imposible vivir a tres, cuatro o cinco niveles. 

A veces es mejor dejar de pensar y ponerse a hacer cosas. 

Y, bueno, Álex, ya te di las gracias por venir y ahora te doy las gracias a otro nivel: gracias por haberte atrevido a legitimar el gusto por lo pulp, freak, bizarro o, simplemente, gracias por ser como nosotros, antes que nosotros, y demostrar que eso requiere talento, dedicación y confianza. 

pd - He visto el vídeo de la presentación y me he fijado en algo que no pude ver durante el evento. Álex se saca el móvil y hace esto. Qué bueno. 



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